Hoy voy a hablar del barco olvidado. El Titanic, con toda su leyenda, supone el naufragio más famoso de todos los tiempos. Gracias en parte a la película de James Cameron que lo hizo famoso en todo el mundo. Pero no es la mayor tragedia marítima de la Historia. Ese triste honor recae sobre el transatlántico alemán Wilhelm Gustloff. Y no fue un accidente, sino el resultado de un submarino ruso y una guerra que tocaba a su fin. Era la noche del 30 de enero de 1945 y frente al submarino S-13 se encendieron las luces de cubierta de un buque de grandes dimensiones. Comenzaba así el mayor naufragio del mundo.

El hundimiento del Wilhelm Gustloff, el mayor naufragio de la Historia

Hay honores que son tragedias. Al Wilhelm Gustloff le corresponde ser el mayor desastre naval de todos los tiempos. Los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial fueron especialmente letales para la población alemana. Las ciudades alemanas habían sido bombardeadas por los Aliados, siendo el más famoso el infame bombardeo de Dresde, pero, a diferencia de lo ocurrido en la Gran Guerra, no fue invadida por las tropas aliadas. Ahora sí había unidades enemigas en Alemania, especialmente en el este. Esto supuso una amenaza para los no combatientes alemanes, y muchos de ellos lo pagarían con sus vidas.

La Operación Aníbal y los refugiados de guerra

Wilhelm Gustloff

El mundo estaba en guerra. Y Alemania llevaba las de perder. Tras el Desembarco de Normandía los Aliados habían liberado Francia pero su avance se había detenido tras la Batalla de las Ardenas. En el este, por el contrario, el ejército alemán parecía incapaz de frenar la apisonadora rusa. Para proteger a los civiles de Prusia Oriental del avance del Ejército Rojo se dispuso la Operación Aníbal.

Esta consistía en crear un corredor seguro en el Báltico para que los transportes civiles pudieran evacuar a la población. El destino de estos barcos era Alemana occidental y la Dinamarca ocupada. Ante la amenaza de la flota soviética, especialmente los submarinos rusos, se dispuso que estos buques de pasajeros recibieran una escolta militar.

Uno de aquellos barcos se dirigía a Dinamarca. Era el Wilhelm Gustloff. Construido en 1938, muy pronto fue requisado para el esfuerzo bélico. Durante la guerra sirvió como nave nodriza para submarinos y buque hospital. Ahora serviría de ruta de escape para refugiados. En su interior se hacinaban más de diez mil personas. Al no disponer de suficiente espacio, muchos tuvieron que viajar en las cubiertas superiores, donde quedaban expuestos al frío del invierno en el Báltico. Cuando el barco no podía admitir más refugiados recibió el visto bueno pare emprender la travesía.

Las luces de un transatlántico alemán

Tras salir de puerto, el Wilhelm Gustloff fue escoltado por varios torpederos ante la amenaza submarina. Un segundo transporte, el Hansa, no pudo seguir navegando debido a problemas mecánicos y regresó a puerto. Puede decirse que tuvo suerte. Pues en las gélidas aguas del Báltico los submarinos soviéticos patrullaban.

El capitán del transatlántico alemán fue informado de que había un dragaminas cerca de su posición regresaba a puerto. Para evitar la colisión entre ambos barcos, en torno a las nueve de la noche se encendieron las luces de cubierta para advertir al barco aliado. Pero quien los vio fue el submarino soviético S-13.

Un buque de grandes dimensiones era una presa muy valiosa para los submarinos. Así que el capitán del S-13 se colocó en posición de ataque y abrió fuego. Pocos minutos después, tres torpedos hicieron impacto en el Wilhelm Gustloff. El primero a proa, el segundo en la sección central y el tercero a popa. En menos de una hora el transatlántico alemán se hundiría.

El hundimiento del Wilhelm Gustloff

El rescate de los supervivientes del Wilhelm Gustloff

Tras el impacto de los torpedos se puso en marcha la operación de rescate. Los dos barcos escoltas recogerían a la mayoría de supervivientes. Otros buques alemanes que estaban por la zona también rescatarían a una cifra menor de supervivientes. Pero esa zona del Báltico sería la tumba de la mayoría de los pasajeros. Solo 1239 personas serían rescatadas. Esta cifra de supervivientes es el doble que la del Titanic y se debe a la pronta aparición de los buques escolta.

La pregunta de cuántos murieron en el hundimiento del Wilhelm Gustloff permanece sin respuesta. El descontrol a la hora de embarcar refugiados hace difícil determinar la cifra exacta, pero se estima que entre 9000 y 9500 personas murieron en el naufragio. Seis veces más que en el Titanic. Muertos en la explosión, ahogados o por hipotermia.

Un mes después, el mismo submarino hundiría otro transatlántico alemán que entraría en la lista de los mayores tragedias navales. Pero, a diferencia de otros capitanes de submarino soviéticos, Alexandr Marinesko no sería recompensado con la distinción de Héroe de la Unión Soviética, según parece debido a su falta de disciplina. Y sí, por hundir barcos cargados de civiles se concedían medallas.

Otros desastres marítimos aparte del Wilhelm Gustloff

La Segunda Guerra Mundial ha sido una tragedia en lo que a hundimientos se refiere. De los diez peores naufragios de la Historia solo uno, Doña Paz, no tuvo lugar durante 1939-1945. En caso de que te lo preguntaras, el hundimiento del Titanic ocupa el puesto dieciocho en esta lista.

  1. Wilhelm Gustloff. Transatlántico alemán torpedeado por un submarino soviético.
  2. Goya. Transatlántico alemán torpedeado por un submarino soviético.
  3. Junyo Maru. Buque prisión japonés torpedeado por un submarino británico. La mayoría de las víctimas fueron prisioneros de guerra aliados.
  4. Armenia. Buque hospital soviético torpedeado por aviones alemanes.
  5. Ryusei Maru. Buque de transporte torpedeado por un submarino estadounidense.
  6. General von Steuben. Transatlántico alemán torpedeado por un submarino soviético (el mismo que hundió el Wilhelm Gustloff).
  7. Doña Paz. Ferry filipino que colisionó con un petrolero.
  8. Cap Arcona. Transatlántico alemán bombardeado por aviones británicos.
  9. Lancastria. Transatlántico británico bombardeado por aviones alemanes.
  10. Tango Maru. Carguero japonés torpedeado por un submarino estadounidense.

Como puedes ver, casi todas las víctimas fueron civiles. Hasta la decimotercera posición de las mayores catástrofes marítimas no encontramos un navío militar. Fue el Yamato, el mayor acorazado del mundo, hundido junto a la mayoría de sus tripulantes cuando explotó tras ser atacado por aviones estadounidenses.

Y es que durante la Segunda Guerra Mundial los buques civiles se convirtieron en un objetivo militar para evitar que transportaran tropas y equipo. Principalmente desde Estados Unidos a Gran Bretaña. Pero los Aliados también hundieron buques civiles alemanes y japoneses.

Cierto es que en la Primera Guerra Mundial también se atacaba barcos civiles pero hasta 1917 no se aplicaría la guerra submarina sin restricciones. Esto es, hundimiento sin previo aviso. Antes de esa fecha los submarinos alemanes salían a superficie y advertían al barco que iba a ser hundido, por lo que los pasajeros podían ponerse a salvo en botes salvavidas. Esta concesión no se aplicaría durante 1939 – 1945.

Novelas sobre el Wilhelm Gustloff

En cierto modo, el Wilhelm Gustloff es un barco olvidado. Resulta curioso que el mayor desastre naval de la Historia haya pasado desapercibido en la cultura popular. Sin embargo, cuenta con una película, Die Gustloff (2008), y al menos dos novelas. El primero es A paso de cangrejo, de Günter Grass. En este libro se relata la historia de una mujer embarazada que dio a luz poco después de ser rescatada del Wilhelm Gustloff. Su hijo, criado en Alemania Oriental, investigará lo sucedido con el transatlántico alemán el día de su nacimiento.

A paso de cangrejo, de Günter Grass (Novelas históricas sobre el Wilhelm Gustloff)

La segunda novela, mucho más popular, es Lágrimas en el mar, de Ruta Sepetys. En ella se narra el hundimiento del Wilhelm Gustloff desde el punto de vista de cuatro adolescentes que huyen de la guerra. Pero cada uno de ellos tiene una razón oculta para querer escapar de Alemania.

Lágrimas en el mar, de Ruta Sepetys (Novelas históricas adolescentes de la Segunda Guerra Mundial)

Aparte de esta historia, hay otras novelas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial que quizá te interesen. Si tienes algún comentario sobre la mayor tragedia marítima de la Historia o conoces alguna otra novela sobre el Wilhelm Gustloff u otros naufragios que quieras compartir, no dudes en dejar un comentario.