Tras el éxito del artículo sobre la legión romana he decidido hacer uno sobre la falange griega. El hoplita era el soldado básico de los ejércitos griegos. Y también el más importante. Sin su presencia no hubiera sido posible la formación en falange. Basada en la solidaridad entre compañeros y la unión para ejercer presión sobre el enemigo, se probó como una táctica de combate de gran efectividad durante las Guerras Médicas. Especialmente en el caso del soldados espartano y el hoplita ateniense.

El hoplita y la falange griega

Con la organización en polis (ciudades-estado) los griegos necesitaron asegurar la defensa de sus propiedades frente a enemigos exteriores. Ello supuso que los ciudadanos, especialmente los propietarios, debían tener una función en la defensa de la ciudad.

Dentro de la mentalidad hoplítica la guerra es defensiva. No se adopta una idea de aniquilar al enemigo o capturarlo, sino que lo importante es el terreno. El lento pero constante avance de la falange tiene como objetivo ocupar el campo de batalla y reclamarlo. Por ello, morir en el campo de batalla supone una muerte heroica, en defensa de la polis.

El hoplita en combate: la formación en falange

La falange griega destacaba en el combate en terreno llano. Fue diseñada con este propósito. Una vez comenzada la batalla, los hoplitas avanzaban con las lanzas al frente. El ritmo de cada soldado debía ser homogéneo para mantener un muro de escudos, que es lo más relevante en la falange.

Puede que la lanza fuera el arma de un hoplita pero era el hoplon la esencia de la falange. De gran peso, podía encajar golpes con facilidad. Aunque su atributo más importante era su forma y tamaño. Cada hoplita protegía la mitad izquierda (la mano del escudo) de su cuerpo con su hoplon. Mientras que su mitad derecha era protegida por el soldado a su derecha. Esto daba una formación de muros que protegían gran parte del cuerpo de los soldados, y entre cuyos huecos estaban las lanzas que hostigaban al enemigo. La falange hoplita no era muy maniobrable, por lo que los hostigadores y la caballería aliada tenían la función de proteger los flancos de la falange.

De modo que la guerra era el resultado del trabajo en equipo de los soldados griegos. Cada hoplita debía cumplir con su función para que la formación no se quebrara. Esto también deriva en otra forma de pensamiento. La solidaridad y la hermandad del campo de batalla hace a todos los soldados iguales. Si alguien pretende destacar sobre los demás pone en peligro a sus compañeros. Esto implicará la petición de cierta igualdad económica y social en la polis que refleje la realidad del campo de batalla.

El soldado del extremo derecho

Como curiosidad, el soldado del extremo derecho tenía la costumbre (o la función, no está claro) de tratar de flanquear al enemigo frente a él. Esto implicaba que cada vez que se movía, el compañero de su izquierda debía recolocarse para cubrirle, y así sucesivamente a lo largo de la línea. Toda la falange rotaba. Y si dos ejércitos griegos se enfrentaban cara a cara podían modificar considerablemente su posición respecto al inicio de la batalla.

Armas y armaduras de un hoplita ateniense y espartano

Para garantizar el éxito, todos los hoplitas de la falange griega debían tener el mismo equipo. Este armamento era aportado por el propio soldado, quien a menudo lo heredaba de su padre. No todos los griegos podían costearse el equipo, por lo que solo algunos de los ciudadanos eran hoplitas. El homoioi, en el caso de Esparta; y el ciudadano (propietario) en Atenas que podía convertirse en un hoplita ateniense.

En ambos casos debían pagarse el propio equipo. Pero para el hoplita espartano no suponía ningún problema, pues con sus necesidades cubiertas por los ilotas podían dedicarse en exclusiva al oficio guerrero. De ahí que su equipo fuera de mayor calidad y estuviera más cuidado. El hoplita ateniense debía gastar su propio dinero. Con las rentas de sus propiedades debía cubrir sus gatos básicos y además contribuir a la guerra. De ahí que su equipo estuviera descuidado al no ser usado con fecuencia.

Casco hoplita de Corintio

Casco corintio del hoplita

Entre las protecciones de la cabeza de los guerreros griegos el más famoso es el casco corintio. Fabricado en bronce, tenía la parte superior con un penacho de crin muy característico. El cual quizá inspiró el de los centuriones romanos (aunque estos la llevaban en otro ángulo). Este casco griego tenía aberturas en los ojos y oídos para facilitar la orientación en combate.

Armadura espartana

Armadura de un hoplita griego

La armadura del hoplita no era de metal. Estaba hecha de una mezcla de lino que amortiguaba los golpes y una capa superior de cuero que protegía frente a los cortes. De este modo se contaba con una armadura flexible y de bajo peso que facilitaba el movimiento del soldado griego.

Dori: la lanza espartana

Con una longitud que oscilaba entre los dos y tres metros la dori era la principal arma de los hoplitas espartanos. Pese a que podía lanzar a distancia, se usaba la punta como arma cuerpo a cuerpo, dando prioridad al estoque frente al golpe con el mango. En un primer momento la punta fue de bronce, pero con el paso del tiempo evolucionaría al hierro.

Hoplon, la esencia del hoplita

Hoplon de un hoplita espartano

El significado de la palabra hoplita deriva del hoplon de los guerreros griegos. De forma redonda y construido en bronce, era muy tenaz y encajaba los golpes con facilidad, además de proporcionar una amplia protección tanto a su portador como a sus compañeros. Este enorme obstáculo fue clave para resistir más de lo esperado en la Batalla de la Termópilas. Su peso era considerable, lo cual cansaba a su portador. No obstante, eso también lo convertía en una herramienta ofensiva, pues su impacto podía provocar gran daño en el enemigo. En el centro escudo se pintaba (o forjaba, como en el hoplon de la lamba espartana la imagen) el símbolo de la polis griega a la que servía el hoplita. La lechuza de Atenea era el emblema de los hoplitas atenienses.

Xiphos: la espada espartana

Espada espartana de un hoplita

La clásica espada espartana (xiphos) tenía varias peculiaridades. En primer lugar estaba fabricada en hierro, lo que contrastaba con el habitual equipo de bronce de los soldados griegos. Esto proporcionaba una ventaja técnica al enfrentarse contra armas de bronce. En segundo lugar tiene una forma muy característica. Se ensanchaba hacia la punta para redistribuir el peso hacia la zona de golpe y se estrechaba cerca de la empuñadura para facilitar su manejo. Era por tanto, un arma más apropiada para el corte que el ataque de punta, aunque este todavía era posible.

Hacha y puñal

La espada y la lanza no eran las únicas armas de los soldados griegos. Había ocasiones en las que se requerían armas menos habituales. Y entre ellas destacan el hacha y el puñal. El hacha, construida en madera con cabezal de bronce servía para cortar. Pero también tenía un extremo puntiagudo cuya función era perforar las armaduras enemigas.

Por otro lado, el puñal era menos utilizado en combate y a menudo considerado como un último recurso, debido a su reducido tamaño. El más característico del hoplita era el kopis, con empuñadura de hueso. Es posible que fuera el mismo que los espartanos empleaban durante la krypteia.

Grebas griegas de un hoplita ateniense

Grebas de bronce de un hoplita

Más allá de la protección del escudo estaban las piernas, para las cuales los guerreros griegos necesitaron otro tipo de armadura. Las más habituales eran las grebas de bronce. Sin embargo, tenían la curiosidad de que se adaptaban a la pierna del hoplita pese a estar hechas de metal. Para conseguir este efecto se forjaron utilizando una técnica perdida que daba flexibilidad al bronce. En los pies llevaban sandalias normales. Sin ningún tipo de refuerzo adicional.

Novelas históricas sobre la falange hoplita

Los libros sobre la antigua Grecia suelen incluir algún tipo de conflicto bélico. Y es allí donde entran las falanges de hoplitas. Su momento cumbre fue durante la guerra contra los persas. Si te interesa conocer el desempeño  de los hoplitas espartanos durante las Guerras Médicas puedes conseguir la novela de El espartano, de Javier Negrete.

El espartano, de Javier Negrete (Novelas históricas sobre Grecia)

Y sobre la falange macedonia está El hijo del sueño, de Valerio Massimo Manfredi, la primera entrega de la trilogía de Alejandro Magno. Allí verás los éxitos militares sobre los persas de la falange macedonia (evolución de los hoplitas griegos) y cómo en diez años Alejandro Magno conquistó gran parte del mundo conocido.

El hijo del sueño, de Valerio Massimo Manfredi (Novelas históricas sobre Grecia)

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